lunes, 14 de junio de 2010

MujeRES tOXICómanAS EmbarAZADas Y dISCApacidAD [!!!!!]

Continuamos este viaje en el tiempo centrándonos en la exposición, o mejor dicho exposiciones, que tuvieron lugar el día 11 de Mayo. Los grupos protagonistas expusieron dos temas bastante novedosos: el primero fue sobre mujeres embarazadas toxicómanas (ya recordáis lo que me encanta el tema de las toxicomanías por entradas mías anteriores…) y el segundo sobre discapacidad física y sensorial. Debo admitir que tuve que abandonar la clase en la segunda hora, por lo cual no pude presenciar la segunda exposición. Aún así la comentaré brevemente tomando como punto de apoyo la información que me cedieron mis compañeros.

Con respecto a la primera exposición, decir que el tema de las toxicomanías es un tema que hemos tratado a lo largo de todos los años que llevamos cursando esta carrera, pero sin embargo, el tema de las mujeres embarazadas toxicómanas, es un tema mucho más concreto que nunca hemos trabajado. Por ello, me resultó bastante interesante, aunque también debo decir que bastante duro…



A lo largo de la exposición, nos mostraron las diferentes drogas existentes, y llamó mi atención que hicieran especial mención e hincapié en las drogas ilegales, cuando creo que las drogas que pueden hacer daño a un número mayor de mujeres embarazadas son, paradójicamente, las legales. Me resultó extremadamente fuerte los tipos de malformaciones que producen las drogas en los fetos. El grupo nos expuso un video con fotografías realmente duras… Me ponía los pelos de punta. Además de esto, nos contaron que los bebés cuya madre ha consumido durante el embarazo pueden nacer con el síndrome de abstinencia. Esto es algo que había escuchado alguna vez, pero me gustó informarme más detalladamente. Es algo verdaderamente impactante.

La figura del educador social en este tema toma mucha importancia en la prevención. Se necesita informar adecuadamente a las mujeres embarazadas de los peligros que presenta el consumo de drogas, ya sean legales o ilegales, y las consecuencias que estas traerán en sus bebés. Solo a través de la prevención podrá atajarse este grave problema.

El grupo nos expuso la dificultad que había tenido para llegar hasta este colectivo, y por ello había planteado (dada la falta de recursos y la pésima intervención que se hace en la actualidad) un protocolo de actuación fabricado por ellos mismos donde se aprecia cómo actuarían con ellas y los servicios que existiría, todo ello acompañado de un video y un tríptico.

En cuanto a la segunda exposición, por lo que me comentaron mis compañeros, estuvo bastante bien. Mis compañeras estaban bien informadas, ya que al parecer realizaron un curso teórico-práctico sobre el tema, así que supieron exponer los conocimientos de una forma clara y concisa.

Sinceramente el tema de las discapacidades es un tema del que conozco poco, y que nunca ha llamado especialmente mi atención, nunca me he visto trabajando en esta área. Posiblemente porque considero este colectivo como uno de los más complejos y con muchas contrariedades, bajo mi punto de vista.
El grupo expuso la evolución de la discapacidad, la legislación existente, los recursos, etc. Por lo que me contaron fue una exposición bastante completa.

Cuando pienso en discapacidad, pienso en muchas cosas… ¿Son las personas discapacitadas desadaptadas o excluidas sociales? ¿Realmente lo son a causa de la sociedad o en ocasiones debido a sí mismas? Como ya he dicho, nos encontramos ante un colectivo muy complejo. Creo que existe una gran diversidad de recursos para atender a las personas discapacitadas, y además creo que en pocos años ha habido una gran concienciación por parte de la sociedad de las necesidades de este colectivo, y un gran interés por suplir dichas demandas. Hemos avanzado mucho en este campo… Sin embargo, aunque sigue habiendo multitud de personas discapacitadas que encuentran numerosas barreras a la hora de llevar una vida normal. Creo que en este campo el educador social cumple la función de concienciación principalmente. Creo que el problema es que la sociedad no es consciente de las barreras que, inconscientemente a veces, ponemos a este tipo de personas que, además, son un porcentaje bastante notable de la población.

Como ya he comentado, me parece un colectivo muy contradictorio y complejo, y en el cual existe mucho asociacionismo que, en ocasiones, puede ser negativo, ya que ellos mismos se apartan de la sociedad. Pero otras veces es muy positivo, y ayuda a este tipo de personas a sentirse apoyadas y felices consigo mismas. Con esto demuestro la complejidad del asunto, y la necesidad de una concienciación por parte de los educadores sociales y, principalmente, por parte de la sociedad.

SeMiNariO: La Utopía de la Libertad

Para continuar con este blog, y con la esperanza de llegar pronto al presente, me dispongo a comentar el seminario del día 5 de Mayo. Ha sido un seminario muy interesante, debido a que la temática que se trataba y la forma de exponerse era muy novedosa. Una chica, Silvia Siria López, nos dio una charla (o mejor una exposición sobre su experiencia) sobre una realidad que a lo alrgo de estos tres años de carrera se nos ha presentado terriblemente oscura: los centros penitenciarios. Digo que se nos ha presentado oscura, porque existe muy poca accesibilidad a este ámbito, por ello que una chica poco mayor que yo, estudiante de mi carrera haya podido acceder a él, me resulta muy interesante.

Silvia nos contó su experiencia en el Centro Penitenciario de Alhaurín de la Torre (Málaga). Se acercó a este ámbito porque decidió realizar el trabajo que le habían pedido en una de sus asignaturas en este lugar. Y a pesar de que llegó al centro convencida de que no le permitirían el acceso, cual fue su sorpresa cuando sus puertas se presentaron abiertas para ella y su curiosidad. En cuanto a las instalaciones, le resultó muy curiosa la puerta de entrada, que se cerraba dejándote dentro, sin poder salir. Luego llegabas a un pasillo largo y un poco oscuro. El trabajador social que le concedió la entrevista respondió a todas sus preguntas, pero no le habló nada del educador social (para no variar). Por ello, volvió a contactar con la prisión y consiguió hablar por teléfono con un educador. Voy a comentar los aspectos que me parecieron más interesantes de todo lo que nos contó.

Fue curioso conocer que dentro del centro había 2082 internos, y que solo un pequeño porcentaje fuera de mujeres (sólo había 121). El número de trabajadores sociales era de 11, siendo uno de ellos el coordinador, figura que existe desde hace poco tiempo. En cuanto a los educadores sociales, el centro cuenta con 16, teniendo por tanto cada educador a su cargo entre 140 y 150 internos, cuando lo legislado es 50 por persona como mucho. Me llamó muchísimo la atención (y me hirvió la sangre) fue el acceso al puesto de trabajo de educador social. Cual fue mi sorpresa (o no tanta, porque no es algo novedoso desgraciadamente) que para optar al puesto de educador, tienes que realizar un curso de 4 meses en Madrid. No importa que seas historiador, pedagogo o cualquier otra carrera… No te exigen ser educador social diplomado, y poseer por tanto las competencias necesarias para realizar correctamente las funciones. Esto es algo que me llenó de rabia. A mí, y a todos mis compañeros. Fue en este momento en el que se armó en la clase un debate bastante interesante sobre el infravalorado papel del educador social, y el incipiente intrusismo profesional que existe en nuestra carrera. Eso duele…

Aparte de esto, Silvia nos planteó una gran cantidad de problemas que había descubierto en el centro, tales como la falta de espacios para que los educadores y trabajadores pudiesen realizar sus tareas, demasiados internos a su cargo, falta de
motivación por parte de estos últimos, la no existencia de un trabajo con la familia y el entorno del preso…
En definitiva, nos expuso una gran diversidad de problemas que explican muchos conflictos que existen tras la salida del interno del centro, o incluso dentro del mismo. Nos expuso Silvia que la administración no creía en el papel de los educadores, ya que existía un 70% de reincidencia entre los internos. Evidentemente es realmente fácil poder rebatir esta afirmación debido a que el papel de los educadores sociales no está siendo óptimamente cumplido. Esto es debido a que si el profesional que se encarga de realizar las competencias de un educador social, no es realmente un educador social… ¿Cómo se exigen que las cosas funcionen? Me parece muy vergonzoso que personas como nosotros que estamos tres años de nuestra vida preparándonos para cumplir unas funciones, no se nos permita exponer nuestro potencial y mejorar las cosas, siendo otros, menos cualificados y preparados en este tema, los que realicen nuestro trabajo.

Este seminario realmente nos ha abierto los ojos en muchos aspectos, y principalmente nos ha permitido poner un poco de luz en un ámbito que estaba muy oscuro, además de darnos ánimo para reivindicar nuestro espacio y nuestro rol. Me alegro mucho, y agradezco, conocer un poco más a este colectivo que por ser tan cerrado no he tratado jamás. Siempre he pensado que no me disgustaría trabajar en un centro penitenciario, pero luego pensaba en lo que ello conllevaría y lo duro y peligroso que debe ser. Evidentemente, puras hipótesis sin confirmar son mis pensamientos… Sin embargo, gracias a este seminario he logrado conocer un poco más esta realidad y refutar o afirmar hipótesis. Es duro escuchar de la boca de Silvia que la reinserción de un preso es un hecho muy difícil, casi utópico. Siempre he creído en las segundas oportunidades, y afirmo rotundamente que todos merecemos una si luchamos por ella. Por ello, a pesar de esa utopía que se nos presenta y esa dificultad, creo que el papel del educador social es imprescindible, y absolutamente intocable, en el ámbito de las prisiones. Esa utopía, esas segundas oportunidades, deben venir de la mano de los educadores sociales, llevando a este colectivo a ganarse esa reinserción y a volver a vivir en libertad.

jueves, 10 de junio de 2010

PoBlAcIÓn GiTaNa y aUtIsMo [!!!!]

En la sesión del 4 de mayo se expusieron dos temas muy interesantes, y del que no tenía mucha información. El primer grupo expuso la intervención educativa con la comunidad gitana, mientras que el segundo grupo expuso la intervención educativa con personas con espectro autista.

Pongamos un poco de orden (para variar un poco mi vida y mi blog), y comencemos primero hablando de la primera exposición, para concluir la entrada con la segunda.

A lo largo de la carrera hemos hablado mucho sobre la población gitana. Sin embargo, nunca hemos llegado a profundizar en ella. Lo cierto es que, exceptuando dos o tres colectivos, a lo largo de estos años no hemos profundizado mucho en casi ningún tema… Tengo la sensación (y supongo que mis compañeros la compartirán) de que se mucho sobre todo, pero no se todo sobre mucho. Supongo que es una sensación normal… Volviendo al tema, y como os decía, el colectivo gitano ha estado en boca de todos a lo largo de toda la carrera, sobre todo cuando el tema era marginación o exclusión social. No es novedoso que esta importante parte de la población (me sorprendió que representase un 3% de la población total de Sevilla), vive en un estado de desadaptación total. Y esto, como se comentó en clase, es debido principalmente al desconocimiento de su cultura. No sabemos como intervenir con este colectivo porque existe un gran desconocimiento sobre él. Un desconocimiento que ha llevado a fortalecer una gran cantidad de estereotipos muy marcados en nuestra sociedad.

El grupo que trabajó este tema, nos expuso sus experiencias y vivencias a la hora de llevarlo a cabo. Se aprende mucho de la experiencia propia, pero también se hace a través de la experiencia de los demás. Abrieron la exposición explicándonos el significado de la bandera gitana (yo ni siquiera conocía la existencia de tal bandera). Explico aquí su significado porque me ha resultado muy curioso: el azul significa el cielo, lo verde lo terrenal, el suelo, y la rueda roja del centro hace referencia a lo nómada. Es un colectivo en movimiento y repartido por todos los lugares. He aquí la bandera.



Tras esto, nos estuvieron explicando un poco las características de este colectivo, sumergiéndonos en su cultura, haciendo referencia a sus costumbres, muy importantes a tener en cuenta para apreciar y trabajar con estas personas. Muchas de ellas las conocía, otros datos me eran novedosos. Se podía percibir en algunos aspectos que nos encontramos ante un colectivo muy arraigado a costumbres antiguas. Esto se puede apreciar en el papel de la mujer, infravalorado en muchas ocasiones.

Puede que por ser un colectivo con unas costumbres tan diferentes a las nuestras, e incluso bajo nuestra perspectiva tan atrasado y arcaico, no llegamos a comprender su cultura, su forma de vida, y he aquí donde comienza la marginación. Es un grupo minoritario, y pretendemos que adopten nuestra forma de hacer las cosas, sin respetar sus costumbres y ritos. No soy una relativista cultural en todo su esplendor (hay posiciones, formas de ver las cosas e incluso costumbres que no respeto, porque no respetan los derechos fundamentales), pero sí es cierto que intento ser tolerante con todo aquello que es diferente a mí, aunque no llegue a comprenderlo totalmente. Esto es muy importante a la hora de intervenir con grupos de cultura distintas a las nuestras.

Ha sido grato escuchar por fin de la existencia del educador social en este ámbito (por fin aparecemos en alguna exposición). Y además, creo que puede que en la integración de este colectivo el educador social sea la figura y el profesional más importante que puede haber. Se necesita acabar con la ignorancia y el desconocimiento sobre la población gitana, se necesita educar a la sociedad sobre la cultura de esta, intentando que la aprecien y la consideren como enriquecedora para nosotros. Es primordial acabar con los estereotipos que, como ya dije en otra ocasión, son puñales afilados que hacen daño y llevan a las personas a la marginación. Los prejuicios son el enemigo de la integración. Un prejuicio aparece del desconocimiento, el prejuicio lleva al estereotipo, y el estereotipo a la desadaptación y la exclusión. Tememos lo que desconocemos… Por ello, es importante antes de juzgar, conocer. Una vez que las cosas se conocen, por mucho que no nos gusten, o que no estemos de acuerdo, ya no nos da miedo, y es posible aceptarlo.



La segunda exposición, como ya he comentado, trataba sobre el autismo y la intervención educativa con personas que lo padecen. Sobre el autismo conocía muy poco, y es un colectivo realmente encubierto, poco conocido y sobre el que es difícil adquirir información. La primera vez que he tratado algo sobre autismo fue este año, curiosamente en esta asignatura, que nos pusieron en clase un video muy interesante y tuvimos que realizar un trabajo posteriormente. Ese video me encantó, porque me ayudó a adentrarme más en un colectivo no ya desconocido, sino un colectivo totalmente invisible para la sociedad.

La exposición comenzó con una lluvia de ideas entre todos, para intentar aunar toda la información que poseyésemos. Lo cierto es que los componentes del grupo estaban muy bien documentados, y en todo momento contestaban a las preguntas de una manera muy convincente, e incluso supieron defenderse en alguna ocasión de algún ataque con mucha diplomacia y profesionalidad. Además de esto, me gustó esa forma de lanzar la información, a través de un "pasapalabra" relacionado con el tema a tratar, y que hacía que todos pudiésemos participar.

Me ha resultado muy satisfactorio el conocer más sobre este colectivo. Por estar bastante relacionado con el tema de mi grupo (Salud Mental) había muchos aspectos que creo he logrado comprender mejor, y como todo lo relacionado con la Salud Mental, la intervención es realmente compleja. Esto es debido a que es un grupo muy heterogéneo, necesitado de una atención individualizada y especial, principalmente cuando hablamos de educación. Y he aquí la raíz del problema… ¿Existen los recursos necesarios para atender a personas con esta problemática? Obviamente no, y no solo por lo que el grupo pueda exponer, sino también porque mi propio grupo ha detectado una gran carencia de profesionales y recursos cuando se trata de problemas relacionados con la Salud Mental.

Esto puede ser debido a la dificultad de intervenir, como ya hemos comentado, con estas personas. Es difícil conocer la raíz del autismo, y por ello es complicado conocer las consecuencias. Esto por una parte… Por otra, la realidad es que en nuestra sociedad se le da un valor más pesado a la salud a un nivel muy físico, sin tener en cuenta aspectos psicológicos, sociales… Posees salud si físicamente estás bien. Es una definición muy orgánica de salud, pero es la que predomina en nuestra comunidad. Por ello, cuando nos encontramos con la Salud Mental, con personas autistas o anoréxicas (por relacionarlo con mi tema de grupo), no existen los recursos para trabajar e intervenir adecuadamente. Ni siquiera se contempla una legislación adecuada y específica. Si a todo esto, se le suma el desconocimiento que existe en la sociedad sobre el colectivo, la invisibilización que sufren este tipo de personas, resulta muy difícil la integración de autistas en la sociedad. Ni la sociedad sabe como tratarlos, como ayudarlos, ni ellos saben como tratarnos, como integrarse y ayudarnos a nosotros. Porque tienen mucho que aportar, mucho que dar y recibir, pero no existe el contexto adecuado para que esta situación se produzca.


Tras esto, y como suma a todo lo dicho, hay que tener en cuenta esa heterogeneidad de la que antes he hablado. Una atención individualizada, y una educación muy personalizada. Los educadores sociales poseemos un papel muy importante en las intervenciones con este colectivo, teniendo el rol de concienciadores de la sociedad y educadores de las personas autistas, aunando sociedad y el colectivo tratado, acabando de esta manera con una desadaptación y una marginación que muchas personas autistas sufren en silencio, dentro de otra especie de mundo alternativo donde se encuentran, desgraciadamente, mucho más integrados…

miércoles, 9 de junio de 2010

SíNdRoMe dE DoWn [!!!]

Volviendo al pasado (para no variar, y como castigo por mi inconstancia a lo largo del curso), tras la semana de vacaciones por la Feria de Abril, el grupo que exponía trabajó el tema de la inserción sociolaboral en personas con Síndrome de Down.

Sinceramente no conozco este colectivo casi nada. No tengo ninguna experiencia previa con él, ni siquiera a un nivel más teórico. Por ello, por ser un colectivo tan desconocido para mí en todos los aspectos, he valorado mucho esta exposición.

En primer lugar, mis compañeros nos pusieron un video de introducción, en el cual gente de la calle opinaba sobre qué era el Síndrome de Down. Las respuestas de muchos entrevistados podían ser sin ningún problema mías, ya que en este tema soy bastante ignorante. Tras esto, mis compañeros realizaron una introducción teórica, en la cual aprendí mucho sobre este síndrome.

Primeramente, llamó mucho mi atención que las personas que lo padecen no tienen ninguna enfermedad. Era tan ignorante que consideraba el Síndrome de Down como una enfermedad, o lo asociaba con otras enfermedades físicas o psicológicas. Nada más lejano a la realidad… Las personas que lo padecen no tienen porque tener mejor o peor salud que otras personas que no lo padezcan. Es puramente genético… Con esto demuestro que realmente andaba muy perdida en este tema.

Antes de terminar la exposición, hubo la visita de dos personas que padecían Síndrome de Down y otras dos con otro tipo de retraso mental distinto. Como he dicho en otras ocasiones, se agradece mucho un contacto directo con casos reales. Es la mejor forma, en mi opinión, de aprender.

Como ya he comentado, poco era el conocimiento que poseía sobre el Síndrome de Down, y sinceramente, después de la exposición, aún sigo sintiendo que no conozco ni una milésima parte de la complejidad de este colectivo. La única experiencia que he tenido a lo largo de mi vida ha sido conocer la opinión de mi prima (una chica de 20 años que cuidaba a un niño con Síndrome de Down), que posiblemente no fue muy positiva. Recuerdo que yo tendría unos diez años, y mi prima llegaba a su casa muy agobiada diciendo que no podía con el niño que tenía que tratar, que hacía intentos de pegarle, le tiraba las cosas, no le hacía caso en nada… En fin, que posiblemente este altercado en mi vida (o más bien en la de mi prima), hizo que me creara muchos estereotipos sobre estas personas. La experiencia de mi prima fue tan mala, que recuerdo que años más tarde tuvo que realizarse una prueba al poco tiempo de embarazo para saber si la niña llegaba con Síndrome de Down, y cuando sacó el tema, me afirmó sin tapujos que si la prueba salía positiva, abortaría inmediatamente… Recuerdo que un escalofrío recorrió mi cuerpo.



Una persona nunca se plantea que tal vez uno de sus hijos pueda llegar al mundo con una malformación, una enfermedad o algún síndrome. No es algo que nos planteemos. Pero lo que sí tengo muy claro es que defiendo la vida por encima de cualquier cosa, y los motivos por los cuales mi prima hubiese abortado (finalmente la prueba salió negativa, y ahora tengo una primita más en la familia) no son justificables para mí. Cuando le pregunté por qué abortaría, me contestó: “las personas con Síndrome de Down lo pasan muy mal, y yo no estoy preparada para hacer frente a algo así”. He aquí los estereotipos saliendo a flote como cuchillos afilados. Como cuchillos afilados que hacen daño…

Esta fue, y ha sido, la única experiencia en mi vida y la única vez que he tenido que plantearme este tema. Creo que teniendo en cuenta esto, mi propia experiencia y lo que percibo a mi alrededor, sería necesario educar a la sociedad sobre la existencia de este tipo de personas, sobre esta realidad tan escondida (y a la vez numerosa, gran contradicción) que vive inmersa entre nosotros.
Dependencia, infelicidad, enfermedades… palabras asociadas a este colectivo. Fuerza de voluntad, coraje, ganas e ilusión, palabras que deberían asociarse en lugar de las anteriores… Respeto, aceptación e integración… metas a conseguir por una sociedad clasista en todos los aspectos posibles de la vida, metas a conseguir por cada uno de nosotros, y especialmente por (como no, barro para mi terreno) los educadores sociales.

Vuelvo a agradecer una exposición de esta temática que todavía se me plantea muy desconocida, pero que gracias a mis compañeros, he logrado esclarecer un poco y ser consciente de lo mucho que queda por hacer y por conocer.

martes, 8 de junio de 2010

TrAbAjO GrUPaL --> Salud Mental



Para cambiar un poco de tema, voy a tratar en esta entrada el recorrido que mi grupo ha seguido durante el cuatrimestre para realizar nuestro trabajo sobre salud mental. Ya os comenté en alguna entrada anterior lo difícil que se nos hizo empezar a trabajar… Siempre ocurre lo mismo, empezar es lo más complicado, una vez que empiezas, ya todo viene rodado…

Habíamos estado investigando el papel del educador social en este ámbito de los trastornos alimenticios, sin muchos resultados, habíamos acudido a una entrevista con una psicóloga de un gabinete llamado Alpha, que nos había explicado la intervención este tipo de pacientes y la inexistencia del rol del educado social en este tipo de intervenciones. Acudimos a una segunda tutoría, para plantear las dudas que nos surgían a medida que nos adentrábamos más en la investigación, y acabamos encontrando un poco de luz tras atender a los consejos de nuestro profesor Hermosilla.

Aquí nos quedamos la última vez… Continúo pues donde me quedé…

Como ya he comentado más arriba, comenzar nos resultó muy difícil, pero una vez que terminamos nuestra búsqueda documental y nos habíamos empapado de toda la información existente, comenzar a redactar nos resultó más fácil de lo que pensábamos. Comenzamos a dividirnos apartados, a dar forma a nuestro trabajo y a que las quedadas que hacíamos fueran productivas (las tres primeras fueron un desastre en las que no fuimos capaces de redactar ni una hoja). Así fue, creo yo, cuando empezamos a consolidarnos como grupo, a adquirir cada uno de nosotros un rol, e incluso a tomar un lugar de encuentro común: mi casa. Todos los viernes por la mañana temprano quedábamos en mi casa, que siempre estaba vacía, y comenzábamos a trabajar. Nos dividíamos los puntos y los apartados, y conseguimos crear un índice de trabajo con el cual todos estábamos de acuerdo. Uno se encargaba de la legislación, otro de la iniciativa social, otro de la parte histórica… y así hasta ir acabando puntos y empezando otros.

Nos dimos cuenta cuando llegamos al apartado de intervención, que esa visita al gabinete psicológico Alpha no había sido suficiente para entender perfectamente como trataban a las personas anoréxicas y bulímicas. Por ello, empezamos a movernos, y a través de un contacto de Ana (la madre de un amigo era enfermera en el área de salud mental del hospital de la Macarena) pudimos introducirnos y conocer un recurso público. Ana, tras muchas visitas al hospital que no habían tenido fruto, consiguió una entrevista con la psicóloga del departamento. Fue realmente interesante lo que nos contó sobre los enfermos de allí…

Volvíamos a sumergirnos en mil dudas, ya que lo que nos contó la psicóloga no se correspondía totalmente con lo que nosotros habíamos expuesto en el trabajo. Primero, nos impactó que nos dijese que el trabajador social no tenía ningún papel en la intervención con este tipo de enfermos, ya que eran personas con familias muy bien estructuradas y sin problemas (primer golpe que nos llevamos). La familia, según nuestra visión, era un aspecto primordial en la intervención… Por supuesto, el educador social no intervenía, ni siquiera existía… Y por otro lado, la psicóloga nos contó que con los anoréxicos y bulímicos, el tratamiento corría a cargo principalmente de los enfermeros… En definitiva, todo lo que nos contaba no tenía sentido para nosotros.

A estas alturas, empezamos a agobiarnos, hasta que nos dimos cuenta que la intervención que se realizaba en el hospital no era adecuada. Nosotros no estábamos equivocados… Habíamos detectado muchas necesidades que la cobertura pública del hospital no satisfacía. Era necesaria la intervención con la familia, era necesario el papel del educador social a la par que la de otros profesionales que no existían en este ámbito. Realmente, la intervención con las personas con trastornos alimenticios dejaba mucho que desear. Por ello, sacamos la conclusión más grande que creo hemos obtenido de este trabajo: no se cuentan con los recursos necesarios para tratar esta problemática, pero en ninguno de sus aspectos. Ni en la prevención, ni en la intervención ni en el seguimiento…

La anorexia y la bulimia son enfermedades poco reconocidas en nuestra sociedad, y me atrevería a decir que casi aceptadas y normalizadas. Cual fue mi sorpresa al descubrir esas páginas en pro de este tipo de enfermedades… Era mayor el movimiento asociativo en defensa de la anorexia y la bulimia que el tejido asociativo en pro de la prevención de las mismas. Voy a dejar aquí los enlaces de estas páginas, porque realmente ponen los pelos de punta ver en auge una verdadera cultura, una sociedad de los trastornos alimenticios.

http://proanagirl.blogspot.com/
http://pro-anaymia.blogspot.com/
http://ana-princess-love.blogspot.com/

He aquí tres enlaces, de los muchos existentes de este movimiento del que hablo.

Siempre he pensado que soy capaz de aceptar todo… Incluso, cuando era más joven (y posiblemente más ignorante) me daba palmaditas en la espalda a mí misma por defender la libertad absoluta que cada persona tenía de poder hacer con su vida lo que le apeteciera. Incluso podía entender a aquellas personas que pensaran en el suicidio… Si tu vida te pertenece, te pertenece por tanto el derecho a no quererla… Siempre he defendido la libertad por encima de cualquier otra cosa… Y debo admitir, pese a ir en contra de mis propias convicciones, que en muchas ocasiones me equivocaba. Porque detrás de un suicidio, detrás de dejar de comer… no existe libertad, sino posiblemente miedo, dolor, soledad… Posiblemente existe la llamada ahogada de miles de personas que gritan en silencio pidiendo ayuda… Hubo un tiempo en que yo, tan liberal, tan a favor de los derechos, confundía libertad con otros términos, y creía en una libertad con una definición demasiado orgánica. Hubo un tiempo, en que no lograba ver que este tipo de personas, no son libres, sino todo lo contrario, esclavas de su cuerpo, de sus miedos, de su soledad… Esclavas de un algo que aún no llego a comprender… Pero esclavas, a fin de cuentas, de algo muy lejano a mi tan defendida libertad…

domingo, 6 de junio de 2010

ExPoSiCiOnEs De nUEvO [!!]

Hoy mi entrada va a tratar sobre la exposición del día 13 de abril (ya va quedando menos para llegar al presente…). Este día expusieron unas compañeras el tema de la inmigración. Es un tema que me resulta interesante, y lo cierto es que me gustó mucho la forma de exponerlo y trabajarlo por parte del grupo. Realizaron una dinámica que me pareció bastante buena para hacer reflexionar. Yo ya la había realizado hará algún tiempo, pero recuerdo que cuando lo hice, no tenía que escribir una carta a un inmigrante dándole motivos para irse de mi país, sino que tenía que escribir una carta a la parte de mi cuerpo que menos me gustara dándole los motivos por los cuales debía marcharse… Ambas versiones de la misma dinámica me parecen muy interesantes. Fue curioso escuchar las razones que mis compañeros exponían para que se marchasen, y más curioso aún las contestaciones de los inmigrantes.

En cuanto a los contenidos, lo cierto es que a pesar de ser un tema muy tratado por todos nosotros a lo largo de la carrera, nos expusieron mucha teoría interesante, no se me hizo nada pesado… Aclararon conceptos diversos, sobre el aumento de inmigrantes en nuestro país y las diversas etapas en que había sucedido, trataron la legislación, los planes existentes, las causas y consecuencias de la inmigración… y todo ello acompañado, como de costumbre, por un powerpoint.

El tema de la inmigración siempre me ha parecido un tema de lo más complejo y difícil de tratar. Hay que tener en cuenta muchos factores, y por ello que las compañeras perfilaran el papel del educador social de una manera muy concisa se agradece. Pero al margen de esto, las personas inmigrantes forman parte de nuestra realidad, están inmersas en nuestras vidas, todos los días, todo el tiempo… Viven con nosotros, y sin embargo, no viven, sino sobreviven… No entiendo tantos prejuicios y estereotipos, tanto miedo y racismo… Como bien explicaron nuestras compañeras, hemos sido un país que ha emigrado durante años… Un país emisor, y ahora que nos toca ser receptor no somos capaces de responder a la demanda. Que fácil es para muchos olvidar el pasado, sin ningún remordimiento… Para mí, una persona que vive continuamente en el pasado (como demuestra este blog), le es difícil comprender a esa gente que mira con desdén y superioridad a gente con problemas (¿ser inmigrante u homosexual es un problema?…) y les da la espalda.

Es un tema en gran medida social, y por ello los educadores sociales deberíamos tenerlo muy presente, y saber intervenir cuando sea necesario. Hablando de intervenir, me gustaría contar una experiencia que tuve hará unas semanas y que me dejó bastante desconcertada, e incluso podría decir enfadada conmigo misma. Salía de casa de una amiga en el barrio de la Macarena, cuando de repente un chico de unos 30 años, negro, comenzó a tirar todas sus pertenencias desde un tercer piso. Maletas, ropa, cajas con diferentes artilugios… incluso ambientadores y pañuelos de esos que venden en los semáforos. La gente le gritaba desde abajo (eran las 3 de la madrugada, así que había solo dos o tres personas, entre ellas una chica dueña del coche al que le estaba cayendo todo lo que el chico tiraba). En todo este caos, los vecinos gritaban cosas horribles: “tírate tú”, “haber si te caes con la próxima caja”, “negro de mierda”… y cosas así. Una de mis amigas empezó a intentar dialogar con él desde abajo, ya que teníamos miedo a que se tirase, pero él solo hacía arrojar cosas y gritar palabras que no llegaba a comprender, pues no hablaba muy bien nuestro idioma.
Siempre he sido una persona que se bloquea cuando ocurre algo imprevisto, cuando hay algún problema en el cual hay que intervenir rápidamente. El modelo de intervención en crisis no es lo mío… Así que allí me quedé, en una esquina de la calle, muerta de miedo, deseando decirles a los vecinos que dejasen de decir tonterías y de calentar más el ambiente, queriendo acercarme al chico y preguntarle que le pasaba, para intentar tranquilizarle… y sin embargo, no hice nada. Mi amiga intentaba calmarlo, pero él no hacía ni caso. Minutos más tarde llegó la policía, el chico bajó y empezó a gritar, entre lo que pude deducir que tenía problemas con las drogas, y que si no se deshacía de todo lo que tenía lo matarían… Lo más triste de esto, es que en esa casa no solo estaba él, sino una chica negra y una niña… Jamás he visto a una niña tan asustada, al menos no en la vida real, puede que en alguna peli… pero jamás delante de mis ojos, y de carne y hueso…

Ese día me fui bastante frustrada a casa… Acabaron llevándose al chico, y esa noche le di mil vueltas a mi cabeza sobre la situación en la que, tanto él como otras personas, podían encontrarse. No podía quitarme de la cabeza su miedo, sus gritos, sus lágrimas y su dolor. Pura desesperación… Y lo peor de todo esto, lo que no creo que se me vaya a olvidar jamás, es esos vecinos gritando cosas tan horribles al chico, y pensando si hubiesen actuado igual si en vez de un inmigrante, hubiese sido un español… prefiero no encontrar la respuesta a esa pregunta…

En fin… volvamos a la exposición… recordar lo cobarde que soy a veces no me motiva a seguir escribiendo… Para terminar la exposición, las compañeras pusieron un video muy interesante de cómo sería un día sin inmigrantes. Me impactó bastante, y mostraba todo el vacío que quedaría sin ellos en nuestra sociedad.
En definitiva, buena exposición y buen tema, difícil y complejo como ya he comentado, pero en el que quedan muchos huecos que llenar y muchos aspectos que trabajar en la sociedad, tales como la tolerancia o el respeto.

sábado, 5 de junio de 2010

ExPoSiCiOnEs [!]


Continuamos trabajando…

Siguiendo el consejo de mi tutor en esta asignatura, voy a intentar mantener un orden lógico cuando expongo mis percepciones y mis visiones sobre la asignatura y lo que en ella acontece. Supongo que este blog, aunque no me guste, es un fiel reflejo de mí misma, y posiblemente por ello me sea tan difícil seguir un orden lógico, llevarlo al día y no soltar grandes parrafadas cansinas y repetitivas en muchas ocasiones… supongo que en el fondo, este blog está impregnado de mí, y de lo que soy…

La última exposición de la que hablé en mi entrada anterior fue la de drogas. La siguiente exposición, el día 6 de Abril, es perteneciente al otro grupo, el M1, y trató sobre personas mayores. No me ha gustado mucho la unión de los grupos M1 y M2, y no porque no me guste estar con mis compañeros, sino porque, como siempre nos ha ocurrido desde que comenzamos la carrera, cuando ambos grupos se unen somos demasiados, y es muy difícil mantener silencio y orden en la clase. Sin embargo, intentando ver una parte positiva, el trabajo realizado por todos mis compañeros podrá exponerse ,y eso significa que podré empaparme de más conocimientos, al tener que presenciar más exposiciones (aunque tal vez esto conlleve a sacrificar cantidad por calidad de las exposiciones, debido al tiempo que entonces poseen).

El cuatrimestre pasado estudié una optativa relacionada con el tema en la cual aprendí mucho sobre las personas mayores: psicología de la vejez. Sinceramente las personas mayores nunca ha sido un colectivo que me llamase especialmente la atención, pero desde que cursé esa asignatura, aprendí a valorar a estas personas muchísimo, e incluso me planteé el querer trabajar con ellas. Lo que antes era un ámbito desconocido, se me presentó tentador e interesante. Puede que por ello la información que se prestó en la exposición no me produjese mucha fascinación, ya que no era muy novedosa para mí.

La exposición versó sobre una idea en la que ya trabajé y reflexioné el año anterior: el envejecimiento activo. Me gustó de esta exposición que trajesen a invitados para hablar sobre lo que ellos consideraban envejecer, y también que realizaran una dinámica. Se agradecen cosas más prácticas y no solamente teóricas.

Me parece muy curioso como el aumento de vida en nuestra sociedad nos ha llevado a la existencia de un colectivo tan numeroso como son las personas mayores y que, sin embargo, se encuentran tan vulnerables a la exclusión. Puede que de los colectivos que se encuentran en una posible desadaptación, estos sean los que más llaman mi atención. Esto es debido a que la vejez, es una etapa de nuestra vida a la que todos estamos condenados (que palabra más fea y más inapropiada estoy usando) a envejecer… pero, ¿por qué esa idea de que envejecer es algo negativo? ¿por qué una condena? Sin embargo, es el planteamiento que hoy día se lleva… Creo que las personas mayores adoptan el rol que la sociedad le impone, y ahí es donde los educadores sociales deben tener un gran papel en mi opinión. El problema no es de los mayores, el problema es de la sociedad que necesita ser educada para transformar esas ideas arcaicas e inútiles sobre la vejez, esas ideas que llevan a este colectivo a tomar el papel de indefensos, inservibles e improductivos, cuando son mucho más que unos estereotipos fundamentados en ignorancia y pasotismo.

Los educadores sociales debemos propiciar ese envejecimiento activo del que tanto se habla, cambiar el concepto que la sociedad posee y EDUCAR tanto a los jóvenes como a los mayores sobre el respeto y la tolerancia, bases en las que debería asentarse cualquier sociedad, para conseguir así salvar a este colectivo de la desadaptación.

Voy a dejaros aquí una canción que el año pasado la profesora de la asignatura de la que antes os hablé nos puso en clase. Creo que no tengo que comentar nada al respecto…




La letra de esta canción muestra la visión contemporánea de nuestra sociedad sobre la vejez, ese miedo incontenible a envejecer... ya desde Peter Pan, se temía a crecer, a hacerse viejos, a dejar de ser niños...

[[Me llegará lentamente, y me hallara distraído
Probablemente dormido, sobre un colchón de laureles
Se instalara en el espejo, inevitable y serena
Y empezara su faena, por los primeros bosquejos

Con unas hebras de plata, me pintara los cabellos
Y alguna línea en el cuello, que tapara la corbata
Aumentara mi codicia, mis mañas y mis antojos
Y me dará un par de anteojos, para sufrir las noticias

La vejez, esta a la vuelta de cualquier esquina,
Ahí donde uno, menos se imagina
Se nos presenta, por primera vez

La vejez, es la más dura de las dictaduras
La grave ceremonia de clausura
De lo que fue la juventud, alguna vez

Con admirable destrezas, como el mejor artesano,
Le irá quitando a mis manos, toda su antigua firmeza
Y asesorando al galeno, me hará prohibir el cigarro
Porque dirán, que el catarro, viene ganando terreno

Me inventara un par de excusas,
Para menguar la impotencia,
Que vale más la experiencia,
Que pretensiones ilusas
Y llegar la bufanda, las zapatillas de paño
Y el reuma que año tras año, aumentara su demanda

La vejez, es la antesala de lo inevitable
El ultimo camino transitable
Ante la duda, que vendrá después

La vejez, es todo el equipaje de una vida
Dispuesto ante la puerta de salida
Por la que no se puede ya, volver

A lo mejor más que viejo, seré un anciano honorable
Tranquilo y lo más probable, gran decidor de consejos
Por celosa, me apartar de la gente, y cortara lentamente,
Mis pobres, últimas rosas,

(La vejez, esta a la vuelta de cualquier esquina,
Ahí donde uno, menos se imagina
Se nos presenta, por primera vez)

La vejez, es la más dura de las dictaduras
La grave ceremonia de clausura
De lo que fue la juventud, alguna vez]]